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| 1. Brig. Gral. Carlos María de Alvear (1789-1852) [Arriba]
Nació en Santo Ángel (Misiones Orientales). De regreso a Buenos Aires participó en el Movimiento de
Octubre de 1812, fue nombrado teniente coronel del regimiento de
granaderos a caballo y segundo jefe de la antedicha Logia Lautaro.
El 23 de junio de 1814, Vigodet le entregó la ciudad de Montevideo. Hecho trascendental, que aseguró a Buenos Aires el dominio del Río de la Plata, Alevear logró que el Dirctor Posadas lo nombrara "General en Jefe del Ejército del Norte", pero los oficiales se revelaron y obligaron al Director a revocar el nombramiento, tras lo que tuvo que apartarse del cargo. El 10 de enero de 1815 fue elegido Director Supremo de Buenos Aires, por la Logia Lautaro, una de sus primeras disposiciones fué enviar al Dr. Manuel José García ante el embajador inglés en Río de Janeiro, Lord Strangford para hacerle llegar una carta, cuyos principales parrafos trancribimos aquí: "Don Manuel García, mi consejero de Estado, instruirá a V. E. de mis últimos designios con respecto a la pacificación y futura suerte de estas provincias". "Cinco años de repetidas experiencias han hecho ver a todos los hombres de juicio y opinión que este país no está en edad ni en estado de gobernarse por sí mismo, y que necesita una mano exterior que lo dirija y contenga en la esfera del orden antes que se precipite en los horrores de la anarquía..." 'En estas circuntáncias, solamente la generosa Nación Británica puede poner remedio eficaz a tántos males, acogiendo en sus brazos a estas provincias, que obedeceran a su Gobierno con el mayor placer..." "Inglaterra que ha protegido la libertad de los negros en la costa de África, impidiendo con la fuerza el comercio de la esclavitud a sus más íntimos aliados, no puede abandonar a su suerte a los habitantes del Río de La Plata, en el acto mismo en que se arrojan a sus brazos generosos." Por todas partes estallaron manifestaciones de oposición y rebeldía, como la agitación iba en aumento, y eso que las Provincias ignoraban los términos de la misión de Manuel García, Alvear se propuso intimidar al espíritu público mediante un drástico bando promulgado el 28 de marzo, cuyas terribles medidas, no tuvo reparos en llevar a efecto. El decreto comenzaba así: Intentó sustituir a San Martín, Gobernador Intendente de Cuyo, por el Coronel Gregorio Perdriel, pero la población convocó a un Cabildo Abierto el que exigió la continuación de San Martín en el cargo, lo que equivalía a un desconocimiento total de la autoridad del Director Supremo. Fue derrocado, por su autoritarismo, el 17 de abril por Ignacio Álvarez Thomas y se embarcó rumbo a Brasil, despechado, escribió una sentida carta a Fernándo VII pidiendo su reincorporación al ejército español. Regresó a Argentina, amparado en la denominada 'Ley del olvido', y representó a las Provincias Unidas del Río de la Plata ante Bolivia en 1825. Fue ministro de la Guerra entre 1826 y 1827 y mandó el ejército que derrotó a los brasileños en Ituzaingó. Retirado de la política, fue nombrado por Rosas embajador
de Argentina en Estados Unidos en 1838.
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| 2. Manuel Belgrano (1770-1820) [Arriba]
Nació en Buenos Aires el 3 de junio de 1770, su padre don Domingo Belgrano y Peri y su madre doña María Josefa Gonzalez Casero, estudió primeras letras y luego latín, filosofía y teología en el Real Colegio de San Carlos de Buenos Aires. En 1786 viajó a España. Estudió leyes en la Universidad de Salamanca y posteriormente se graduó de Bachiller y de abogado en Valladolid en 1792. A raíz de su meteórica y brillante carrera profesional,
el Rey de España, a través del ministro Gardoqui,
lo designa como secretario perpetuo del Consulado a erigirse en
Buenos Aires. En 1794, se convirtió en secretario del Consulado de Buenos
Aires, cargo desde el que fomentó firmemente la generalización
de la enseñanza y las reformas económicas, realizando
una actividad febril en las que combina su actividad específica
con la tarea de redactor y periodista, en temas políticos,
económicos y educativos. Aprovecho inteligentemente el espacio que le brindaban los escasos
periódicos que se publicaban en Buenos Aires en esa época.
En diversos artículos periodísticos, no perdió
oportunidad de desarrollar sus puntos de vista sobre educación,
como así también sobre los ideales de la Revolución
Francesa los que hace totalmente suyos defendiéndolos con
pasión y vehemencia. A partir de 1810, los acontecimientos de Mayo, lo alejan sino definitivamente, sí circunstancialmente de las actividades periorísticas y educativas, para encolumnarse en las tropas que pronto combatieron a las fuerzas realistas, y en las que tuvo una participación descollante. No obstante y a pesar de las agotadoras campañas militares, se dió tiempo para cronicar sus partes de guerra y cuanta anotación pudiera serle útil en una imprenta portátil que llevaba consigo. El 27 de febrero de 1812, le comunicó al gobierno la creación
de la Bandera Nacional, con las siguientes palabras: "... Siendo
preciso enarbolar bandera y no teniéndola, la mandé
a hacer celeste y blanca, conforme a los colores de la escarapela
nacional..." A finales de 1813, fue derrotado por los españoles en el Alto Perú, y en 1814 cedió el mando al General José de San Martín. A partir de entonces, se dedicó a la diplomacia y a la mediación en las disputas políticas surgidas tras proclamarse la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata en el Congreso de Tucumán (1816). José Forgione lo denominó, "nuestro primer pedagogo
criollo". Manuel Belgrano entró en la inmortalidad, un 20 de junio
del 1820. Su muerte se produjo ante la presencia de unos pocos amigos,
y en la pobreza más absoluta. Sin discursos importantes,
en un sencillo ataúd de pino y con mortaja de fraile dominico,
fue llevado a su última morada.
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| 3. Alte. Guillermo Brown (1777-1857) [Arriba]
Fue marino mercante en Europa y en América. Fué el creador de la Escuadra Nacional. El 15 de marzo se apoderó de la isla Martín García. Intervino también en la guerra contra el Brasil. Fue gobernador delegado de Buenos Aires durante el gobierno del general Juan Galo Lavalle y director del Banco Nación. Durante la época gubernamental de Juan Manuel de Rosas, dirigió la escuadra en ocasión del bloqueo anglo-francés. En 1847 visitó Irlanda. Murió diez años más tarde en Buenos Aires.
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| 4. Mariano Moreno (1778-1811) [Arriba]
Regresó a su ciudad natal en 1805, donde ejerció la abogacía. En el año 1809 participó en el motín contra Liniers y escribió "Representación de los hacendados", obra que supuso una feroz denuncia de las restricciones comerciales impuestas por España a sus colonias sudamericanas y en la que le pide al rey la libertad de comercio para estas tierras. Fue uno de los integrantes del movimiento de mayo de 1810, tras la Revolución, pasó a ser secretario de la recién creada Junta Provisional, como responsable de los asuntos políticos y militares, fue inspirador de las principales medidas tomadas por esta. En medio de esta Junta que constituyó el Primer Gobierno Patrio, se perfilaron dos concepciones políticas encabezadas respectivamente por el presidente, Cornelio Saavedra, y el secretario, Mariano Moreno. Hombre maduro, conservador por temperamento y educación, Saavedra aspiraba a obtener la soberanía de España pero conservando para estas tierras la misma estructura social , los mismos ideales políticos y, de ser posible, la monarquía como forma de gobierno. Moreno, joven, impetuoso, imbuido de las lecturas de los enciclopedistas, quería para su patria no sólo la emancipación política y económica, sino también la liberación social arrancando de cuajo los males coloniales. Pretendía realizar innovaciones rápidas y enérgicas, quería, según su propia expresión: -"Realizar la revolución", esto es, echar las bases de una sociedad verdaderamente democrática. Este ideal fue la única pasión de su corta vida, y desde su primera actuación pública cuando redactó la "Representación de los hacendados", hasta la fundación del primer periódico de la revolución, "La Gazeta", su pluma no descansó para ilustrar a sus contemporáneos y conducirlos por la senda de la libertad. Su talento no tardó en ser reconocido y pronto se convirtió en el máximo dirigente de la Junta. Como director del periódico "La Gaceta de Buenos Aires" fomentó la difusión de los objetivos revolucionarios a las provincias y luchó por la total independencia del territorio argentino como República Democrática. No obstante el choque entre Saavedra y Moreno, no fue sin consecuencias para este ultimo y la revolución; en diciembre de 1810 se vio obligado a dimitir, por las diferencias que surgieron dentro de la Junta, abandonó el poder y se refugió en la vida privada por un breve lapso. Mas su devoción por la Patria iba más allá de sus propias convicciones y cuando los mismos que lo alejaron del poder lo instaron a transladarse a Londres para obtener el reconocimiento del gobierno revolucionario, Moreno, quebrantada su salud, no titubeó en emprender la travesía dura y larga en los barcos a vela de la época. Tomó posesión de un cargo diplomático en Brasil y después la Junta lo nombró Ministro Plenipotenciario ante el gobierno inglés. Además le dio instrucciones concretas para presentar a la corte portuguesa de Río de Janeiro donde debía entrevistarse con la Princesa Carlota Joaquina y con Lord Strangford. Debía manifestar que el gobierno de Buenos Aires se había fortalecido con la incorporación de los diputados de las provincias interiores; debía expresar total adhesión a Fernando VII, así como rechazar todo intento de reconocimiento del Consejo de Regencia. Moreno embarcó el 24 de enero de 1811 en el barco inglés "Milestoe" transbordando luego a "La Fama". Durante el viaje sufrió fuertes mareos y se debilitó de tal modo que murió en la mañana del 4 de marzo, a la edad de 32 años. En menos de once meses de acción revolucionaria, supo despertar la conciencia democrática de un pueblo, y sus restos, arrojados al mar, hicieron exclamar a su rival político Cornelio Saavedra: "Se necesitó tanta agua para apagar tanto fuego". Su labor fue continuada por otros y en 1816 las Provincias Unidas del Río de la Plata proclamaron su independencia del dominio español.
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| 5. Juan Martín de Pueyrredón (1777-1850) [Arriba]
Nacido en Santo Angel, Misiones Orientales, se educó en Europa y regresó a su ciudad natal poco antes de las invasiones inglesas, en la lucha contra las cuales intervino. De ideas revolucionarias, participó en los sucesos anteriores a la Revolución de mayo. Producida ésta, fue nombrado gobernador en Córdoba (agosto-diciembre de 1810) y, poco después, intendente de Charcas. Se lo designó jefe del Ejército del Norte, hasta que lo reemplazó Manuel Belgrano. Fue miembro del Primer Triunvirato y, al ser derrocado, se lo confinó en Arrecifes y luego en San Luis. Regresó a Buenos Aires y fue elegido representante en el Congreso de Tucumán, el cual lo nombró Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Durante su mandato (1816-1819).
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| 6. José de San Martín (1778-1850) [Arriba]
Nació en Yapeyú (Corrientes), el 25 de febrero de 1778, fue el quinto hijo de don Juan de San Martín, y de doña Gregoria Matorras. Se trasladó a España en abril de 1784, cuando su padre fue destinado a Málaga en 1784 y, aunque fue admitido en el Seminario de Nobles de Madrid, solicitó y obtuvo el ingreso como cadete en el regimiento de Murcia en julio de 1789. Combatió contra los corsarios berberiscos en la campaña de Melilla y fue herido en 1791 en el sitio de Orán. Luchando contra los franceses, fue ascendido a segundo subteniente en la guerra del Rosellón el 17 de junio de 1793, en el palacio de Aranjuez, el rey Carlos IV de Borbón, firmaba el despacho de ascenso a segundo subteniente de la 4ª compañía de fusileros, del 2 batallón del Regimiento de Murcia, del hasta entonces cadete José Francisco de San Martín. El 8 de julio, en su cuartel general de Thuir, el general Ricardos dispone el cúmplase de la real voluntad. San Martín es así, a los quince años, oficial en el famoso ejército de los grandes caudillos militares. En septiembre de 1811 viajó a Londres, donde renovó los contactos con la Logia Lautaro que ya había iniciado en Cádiz, y en Marzo de 1812, en su edición correspondiente al viernes 13, un periódico local -"La Gaceta de Buenos Aires"- hace pública la llegada de la fragata inglesa George Canning. Informa que a bordo arribaron como pasajeros seis americanos y un europeo, todos oficiales de las armas de la Monarquía. Entre ellos, el teniente coronel José Francisco de San Martín, Francisco de Vera, Francisco Chilavert con sus hijos José Vicente (que se hizo muy amigo de San Martín) y Martiniano, futuro coronel argentino, quien entonces sólo contaba ocho años de edad, Eduardo Kalitz, barón de Holmberg y José Matías Zapiola que tenía a su hermano Bonifacio, abogado en el Superior Tribunal de Justicia de Buenos Aires, quien había también adherido a la causa de Mayo. Todos ellos, con excepción de San Martín y Eduardo Kalitz, tenían familia en Buenos Aires. Con fecha 16 de marzo el gobierno superior provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, con las firmas de Chiclana, Sarratea y Rivadavia, expide el nombramiento efectivo de José de San Martín como Teniente Coronel de caballería y "Comandante del Escuadrón de Granaderos que ha de organizarse". Uno es el granadero Juan Bautista Baigorria, puntano de origen, el "postergado", como lo llaman en su tierra, tal vez con razón, pues poco o nada se sabe de este valiente que salva la vida de su Coronel matando al godo que pretendía ultimarlo aprovechando la difícil situación. El otro es el granadero Juan Bautista Cabral, oriundo de Corrientes, que no vacila en echar pie a tierra en medio de aquel entrevero de sables, bayonetas, sangre y polvo, consiguiendo zafar del caballo al Coronel San Martín, recibiendo dos mortales heridas a raíz de las cuales deja de existir poco tiempo después mientras repite en su agonía: "muero contento... hemos batido al enemigo." En pocos minutos, San Martín y sus granaderos derrotaron totalmente a los sorprendidos soldados de Montevideo, que apenas atinaron a embarcarse, dejando en el campo 40 muertos y 14 prisioneros. La difícil situación en el Norte, agravada por las sucesivas derrotas de Vilcapugio y de Ayohuma, las cuales ponen en peligro toda la frontera de la patria, mueven al gobierno a nombrar, con fecha 3 de diciembre de 1813, al Coronel San Martín como Jefe de la expedición auxiliadora al ejército de Belgrano, que venía retirándose en dirección a Tucumán. Desde esa fecha hasta el 10 de septiembre de 1816, en que se mueven en dirección a Mendoza, por el camino que atraviesa La Rioja, luchan en las lomas de San Lorenzo con las tropas de la vanguardia; en guerrillas en Humahuaca, Yaví, Casavindo, Toldos, Bermejo, etcétera, en el combate de Barrios; en la sorpresa del Tejar, en Puesto del Marqués, en Mochara y en la derrota de Sipe- Sipe, donde el regimiento, al mando del Teniente Coronel Juan Ramón Rojas, salvó con su arrojo y valor el honor de la triste jornada. Renuncio al mando del Ejercito del Norte, se retiró a Córdoba invocando motivos de salud y obtuvo que el Director Gervasio Posadas lo nombrara Gobernador Intendente de Cuyo el 10 de agosto de 1814. Tuvo que acoger allí a los patriotas que buscaban refugio después de la derrota sufrida en octubre de ese mismo año en Rancagua. Mientras tanto asumió el nuevo director supremo, Carlos de Alvear, al saber la noticia, el General se dirigió al mismo solicitando su licencia por tiempo indefinido. Alvear se apresuro a sustituirlo por el Coronel Gregorio Perdriel. Apenas se supo esta situación la población pidió un Cabildo Abierto el cual exigió la continuación de San Martín en el gobierno. El Congreso de Tucumán declaraba la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata el 9 de julio de 1816. Los días 20 y 21 de julio de 1816 se reunió en Córdoba con el flamante Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón, el que aprobó sus planes y le prometio su ayuda incondicional, apenas llegó a Buenos Aires lo nombró General en Jefe del "Ejército de los Andes". Venció a los realistas en Chacabuco el 12 de febrero, entró en Santiago dos días después y convocó a un Cabildo Abierto en el que los vecinos reunidos le ofrecieron el cargo de Director Supremo (al designado por San Martín) gobernador político interino Francisco Ruiz Tagle, este general declinó el honor y en su lugar nombraron a Bernardo O'Higgins. Estuvo en Buenos Aires poco más de un mes, le fue imposible substraerse a los honores oficiales. El 17 de mayo debió asistir a la sesión extraordinaria que el Congreso acordó celebrar para expresar públicamente la gratitud de la Nación al vencedor de Maipú. La cordillera estaba cerrada cuando llegó a Mendoza y debió aguardar allí la buena estación. Entre tanto, el 13 de noviembre, escribió un manifiesto a los peruanos en que se presentaba como su Libertador: "Mi anuncio no es el de un conquistador que trata de sistematizar una nueva esclavitud. Yo no puedo ser sino un instrumento accidental de la justicia y un agente del destino. El resultado de la victoria hará que la capital del Perú vea por la primera vez reunidos a sus hijos eligiendo libremente su gobierno y apareciendo a la faz de las naciones del globo entre el rango de las naciones".
Convencido sin duda el Gobierno español de que la ignorancia es la columna más firme del despotismo, puso las más fuertes trabas a la ilustración del americano, manteniendo su pensamiento encadenado para impedir que adquiriese el conocimiento de su dignidad. Semejante sistema era muy adecuado a su política; pero los gobiernos libres, que se han erigido sobre las ruinas de la tiranía, deben adoptar otro enteramente distinto, dejando seguir a los hombres y a los pueblos su natural impulso hacia la perfectibilidad. Facilitarles todos los medios de acrecentar el caudal de sus luces, y fomentar su civilización por medio de establecimientos útiles, es el deber de toda administración ilustrada. Las almas reciben entonces nuevo temple, toma vuelo el ingenio, nacen las ciencias, disípense las preocupaciones que cual una densa atmósfera impiden a la luz penetrar, propáganse los principios conservadores de los derechos públicos y privados, triunfan las leyes y la tolerancia, y empuña el cetro la filosofía, principio de toda libertad, consoladora de todos los males, y origen de todas las acciones nobles. Dado en Lima a 28 de agosto de 1821. José de San Martín - Juan García de Río Fue nombrado protector de Perú, convocó un Congreso Constituyente que superara las discrepancias existentes entre los diferentes líderes y partió para Guayaquil a entrevistarse con Simón Bolívar, que se encontraba en Ecuador. En la entrevista de Guayaquil, celebrada el 26 de julio de 1822 entre los dos máximos caudillos de la independencia americana, se trató de la situación general del continente americano, del futuro régimen de Perú y de la situación concreta de Guayaquil, que dudaba entre mantener la independencia, incorporarse a Perú o integrarse en la Gran Colombia, como al final ocurrió. San Martín se mostró partidario del régimen monárquico en Perú, pero al no contar con el apoyo de la burguesía limeña, que se sublevó, optó por convocar al Congreso y renunciar al mando en septiembre de 1822, dejando los asuntos del país en manos de Bolívar. Un historiador colombiano, ministro y confidente del Libertador, ha dicho: "Afirmóse en su tiempo, que ni el Protector había quedado contento de Bolívar, ni éste de aquél". San Martín por su parte se encargó de afirmar esto mismo, dando por motivo, que "los resultados de la entrevista no habían correspondido a lo que se prometía para la pronta terminación de la guerra". Era un vencido. Si desde entonces meditó separarse de la escena, para no ser un obstáculo a la terminación de la guerra, o si la situación que a su regreso encontró en Lima lo determinó a ello, es un punto accesorio que no puede con precisión determinarse; pero de todos modos esta fue una de las principales causas que obró en él para su resolución definitiva, además de otras que fatalmente la imponían. La primera palabra de San Martín de regreso al Perú, fue para abrir sus puertas a las armas auxiliares de Colombia, proclamando la alianza sudamericana, y de alto encomio para su feliz rival: "Tuve la satisfacción de abrazar al héroe del sud de América. Fue uno de los días más felices de mi vida. El Libertador de Colombia auxilia al Perú con tres de sus bravos batallones. Tributemos todos un reconocimiento eterno al inmortal Bolívar". San Martín sabía bien que este auxilio era insuficiente, que su concurrencia no sería eficaz desde que no era dado con el propósito serio de poner de un golpe término a la guerra, y que su persona era el único obstáculo para que Bolívar se decidiese a acudir con todo su ejército al Perú. Fue entonces cuando, hecha la resolución de eliminarse, dirigió al Libertador la famosa carta, que puede considerarse como su testamento político, y que la historia debe registrar íntegra en sus páginas. "Le escribiré, no sólo con la franqueza de mi carácter, sino también con la que exigen los altos intereses de la América. Los resultados de nuestra entrevista no han sido los que me prometía para la pronta terminación de la guerra. Desgraciadamente, yo estoy íntimamente convencido, o que no ha creído sincero mi ofrecimiento de servir bajo sus órdenes con las fuerzas de mi mando, o que mi persona le es embarazosa. Las razones que me expuso, de que su delicadeza no le permitiría jamás el mandarme, y que, aún en el caso de decidirse, estaba seguro que el Congreso de Colombia no autorizaría su separación del territorio de la república, no me han parecido bien plausibles. La primera se refuta por sí misma. En cuanto a la segunda, estoy persuadido, que si manifestase su deseo, sería acogido con unánime aprobación, desde que se trata de finalizar en esta campaña, con su cooperación y la de su ejército, la lucha que hemos emprendido y en que estamos empeñados, y que el honor de ponerle término refluiría sobre usted y sobre la república que preside. "No se haga ilusión, general. Las noticias que tienen de las fuerzas realistas son equivocadas. Ellas montan en el Alto y Bajo Perú a más de 19.000 veteranos, que pueden reunirse en el espacio de dos meses. El ejército patriota diezmado por las enfermedades, no puede poner en línea sino 8.500 hombres, en gran parte reclutas. La división del general Santa Cruz (que concurrió a Pichincha), cuyas bajas no han sido reemplazadas a pesar de sus reclamaciones, ha debido experimentar una pérdida considerable en su dilatada y penosa marcha por tierra, y no podrá ser de utilidad en esta campaña. Los 1.400 colombianos que envía, serán necesarios para mantener la guarnición del Callao y el orden en Lima. Por consiguiente, sin el apoyo del ejército de su mando, la operación que se prepara por puertos intermedios, no podrá alcanzar las ventajas que debieran esperarse, si fuerzas imponentes no llamasen la atención del enemigo por otra parte, y así, la lucha se prolongará por un tiempo indefinido, digo indefinido, porque estoy íntimamente convencido, que sean cuales sean las vicisitudes de la presente, la independencia de la América es irrevocable; pero la prolongación de la guerra causará la pena de sus pueblos, y es un deber sagrado para hombres a quienes están confiados sus destinos, evitarles tamaños males. "En fin, general, mi partido está irrevocablemente tomado. He convocado el primer congreso del Perú, y al día siguiente de su instalación me embarcaré para Chile, convencido de que mi presencia es el solo obstáculo que le impide venir al Perú con el ejército de su mando. Para mí hubiera sido colmo de la felicidad terminar la guerra de la independencia bajo las órdenes de un general a quien la América debe su libertad. ¡El destino lo dispone de otro modo, y es preciso conformarse! "No dudo que después de mi salida del Perú, el gobierno que se establezca reclamará su activa cooperación, y pienso que no podrá negarse a tan justa demanda. "Le he hablado con franqueza, general; pero los sentimientos que exprime esta carta quedarán sepultados en el más profundo silencio; si llegasen a traslucirse, los enemigos de nuestra libertad podrían prevalerse para perjudicarla, y los intrigantes y ambiciosos, para soplar la discordia". Con el portador de la carta, le remitía una escopeta y un par de pistolas, juntamente con el caballo de paso que le había ofrecido para sus futuras campañas, acompañando el presente con estas palabras: "Admita, general, este recuerdo del primero de sus admiradores, con la expresión de mi sincero deseo de que tenga usted la gloria de terminar la guerra de la independencia de la América del Sud". Retiro de San Martín (Por José de San Martín) Presencié la declaración de la Independencia de los Estados de Chile y el Perú: existe en mi poder el estandarte que trajo Pizarro para esclavizar el Imperio de los Incas, y he dejado de ser hombre público. He aquí recompensados con usura diez años de revolución y guerra. Mis promesas para con los pueblos en que he hecho la guerra están cumplidas; hacer su Independencia y dejar a su voluntad la elección de sus gobiernos. Pueblo Libre Tras pasar por Chile y Mendoza en 1823, y después de ir a Buenos Aires, donde volvió sólo con motivo de la muerte de su esposa, marchó a Europa en 1824 con la salud muy quebrantada, permaneciendo algún tiempo en Gran Bretaña y Francia antes de instalarse en Bruselas. En 1827 ofreció sus servicios a las autoridades argentinas con motivo de la guerra con Brasil y en 1829 quiso mediar en las disidencias internas entre los centralistas de la capital y los federalistas de las provincias, a los que siempre se había opuesto; por ello viajó a Buenos Aires, aunque no llegó a desembarcar y regresó a Europa. Su amigo Alejandro Aguado, marqués de las Marismas del Guadalquivir, le ayudó a instalarse en París en 1830 y desde allí escribió numerosas cartas a los dirigentes argentinos. En 1848, casi ciego, se trasladó a Boulogne-sur-Mer (Francia), donde el 17 de agosto de 1850 murió. ACTA DE DEFUNCIÓN En el año 1850, el 18 de agosto a las once horas de la mañana, por ante nos, infrascripto, adjunto delegado del alcalde de la ciudad de Boulogne-sur-mer, han comparecido Francisco Javier Rosales, encargado de negocios de Chile en Francia, domiciliado en París, de edad de 49 años, amigo del abajo nombrado, y Adolfo Gérard, abogado de 45 años de edad, domiciliado en Boulogne-sur-mer, amigo igualmente del más abajo mencionado, los cuales nos han declarado que José de San Martín, Brigadier de la Confederación Argentina, Capitán General de la República de Chile, Generalísimo y Fundador de la libertad del Perú, domiciliado en Boulogne, nacido en Yapeyú, provincia de Misiones (Confederación Argentina), de 72 años, cinco meses y veintitrés días de edad viudo de Remedios Escalada, hijo del coronel Juan de San Martín, gobernador de la antedicha provincia de Misiones, y de Francisca de Matorras, ambos fallecidos, falleció ayer a las tres de la tarde en su domicilio, Grande rue 105, tal como hemos podido confirmar nosotros mismos. Hecha la lectura, han firmado los comparecientes. Máximas para Merceditas, su hija. - Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que no perjudican. - Amor a la verdad y odio a la mentira. - Inspirar gran confianza y amistad pero uniendo respeto. - Caridad con los pobres. - Respeto sobre la propiedad ajena. - Acostumbrar a guardar un secreto. - Indulgencia hacia todas las religiones. - Dulzura con los criados, pobres y viejos. - Hable poco y lo preciso. - Estar formal en la mesa. - Amor al aseo y desprecio al lujo. - Amor por la patria y la libertad.
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7. Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) [Arriba]
En 1816 ingresó en la Escuela de la Patria, que había fundado el gobernador José Ignacio de la Roza y que dirigía un maestro porteño: Ignacio Fermín Rodríguez, cuya jerarquía docente recordó con admiración a lo largo de su vida. Al respecto, dice Sarmiento: "Siendo alumno de la escuela de lectura, construyose en uno de sus extremos un asiento elevado como un sollo, a que se subía por gradas, y fui yo elevado a él con el nombre de ¡Primer Ciudadano!".
Tomó el camino hacia Mendoza junto con otros unitarios, entre ellos Francisco Narciso de Laprida, quien, al separarse del grupo en las afueras de Mendoza, fue ultimado por sus perseguidores. Sarmiento logró salvar la vida por que uno de los jefes federales (el comandante José Santos Ramírez) lo alojó en su casa con otros unitarios. Pero el paradero fue descubierto y se le exigió a Ramírez que entregase a sus protegidos; a lo que él respondió con una enérgica negativa. Fue múltiple la actividad que desarrolló en el exilio para poder subsistir. Al principio le ofrecieron varios empleos, pero con sueldos tan exiguos que no le alcanzaba el dinero para sus necesidades mas urgentes. Finalmente aceptó en Santa Rosa de los Andes, el cargo de maestro de la escuela municipal con el escaso sueldo de 13 pesos mensuales. En 1836 El gobernador Nazareo Benavidez admitió que el joven emigrado retornase a su provincia natal, cumple entre otras tareas de decorador y actor. En la biblioteca de Quiroga Rosas lee a Chateaubriand, Víctor Hugo, Lamartine, Dumas, Guizot, Thiers, Tocqueville, entre otros. Bajo el seudónimo de García Román envía a Juan Bautista Alberdi un poema: "Canto a Zonda", pidiéndole su juicio. Éste no pareció haber sido desfavorable, pero Sarmiento no volvió a escribir poemas en verso. En 1839 fundó el colegio de Señoritas de la Advocación de Santa Rosa de Lima, para niñas, donde también enseñaron sus hermanas, reservandose él las clases de idioma y geografía, fueinaugurado el 9 de Julio, aniversario de la Declaración de Independencia. Aplica novedosos métodos pedagógicos y aconseja un uniforme que iguala en su presentación a las alumnas y fue adoptado después en todas las escuelas argentinas. El 20 de Julio publica el primer número de "El Zonda", un periódico desde el cual combatió a los caudillos. Algunos otros redactores del periódico fueron los jóvenes de la Sociedad Literaria (fundada por Sarmiento), filial de la Asociación de Mayo creada por Echeverría. Los artículos aparecidos en "El Zonda" despertaron el recelo de los federales por las críticas que se les hacía. Cuando el gobierno le aumentó el precio del papel, se negó a pagarlo y cerró el periódico. Poco después se produjo en Mendoza un levantamiento unitario y Benavidez, gobernador de San Juan ordenó el arresto de Sarmiento como medida de precaución, ya que los ánimos estaban exaltados. En enero de 1841 se radica en Santiago en la mayor pobreza allí comenzó su vastísima y sin duda sorprendente labor periodística, gran parte de la cual fuepublicada, en la edición oficial de sus obras. Su primer artículo en "El Mercurio" bajo el seudónimo de "un teniente de artillería", lo titula como "12 de febrero de 1817", recordatorio de la batalla de Chacabuco. En la nota comparaba el cruce de los Andes realizado por San Martín con el paso de los Alpes llevado a cabo por Napoleón. El artículo reivindica al Libertador y es el comienzo del prestigio de Sarmiento como escritor. Su labor no se limita a este periódico sino también a "Crónica Contemporánea" y "El Nacional". Muestra sorprendente conocimiento de la realidad europea y norteamericana, y clara conciencia de los problemas de las nacientes nacionalidades de la América hispana. Quiso incorporarse al ejército de Lamadrid pero se enteró que las tropas regresaban derrotadas camino a Chile. Entonces organizó los auxilios, envió medicamentos y abrigos, hizo llegar alimentos y pudo salvar muchas vidas de emigrados. En 1842 el Gobierno de Chile lo designa director y organizador de la primera "Escuela Normal de Preceptores de Santiago de Chile" que se abre en América Latina. Con Vicente López, el futuro gran historiador, funda el "Liceo", instituto particular de enseñanza que duró poco por conflictos con el medio. La influencia impulsora de Sarmiento en la llamada "generación chilena de 1842" ha sido destacada y a veces negada, en éste último caso por recelos defensivos. En el periódico chileno ejerció la crítica de costumbres bajo la influencia de Larra, especialmente la crítica teatral y de arte, el examen de las cuestiones literarias , los problemas sociales, el papel de la prensa, con sus derechos y obligaciones. Las polémicas en que intervino (las del romanticismo y de la lengua castellana) no fueron fruto de su temperamento apasionado, sino convicciones basadas en estudios profundos, y en ocasiones de admirable anticipación. Funda"El Progreso" y publica "Cartillas", silabarios y otros métodos de lectura practicados en Chile. En 1843 publicó su primera obra, "Mi Defensa", de carácter autobiográfico, para reivindicar su vida de de acusaciones ajenas. A los 32 años se siente protagonista del destino americano. Es designado miembro académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades de Santiago de Chile, a propuesta de Andrés Bello. Presenta allí la "Memoria sobre ortografía Americana", recogida poco después en un libro, y cuya proposición de reformas fue adoptada en parte por el gobierno de Chile. En 1844 continúa su labor periodística en "El Progreso". Publica "La Conciencia de un Niño", que alcanzó mas de 50 ediciones y traduce ampliándola, "Una Vida de Jesucristo", de amplia circulación en América Hispana. A partir del 2 de Mayo de 1845, comienzan a aparecer en "El Progreso" una serie de artículos publicados poco después en volumen, de la que es su obra más famosa "Civilización y Barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga". El 28 de octubre zarpa del puerto de Valparaíso en la corbeta "Enriqueta" y luego de una breve permanencia en Montevideo, ciudad sitiada por las fuerzas del General Oribe, apoyado por Rosas en la llamada Guerra Grande; trata allí algunos de los argentinos exiliados: Esteban Echeverría, Bartolomé Mitre, Florencio Varela, Vélez Sarsfield y María Sánchez de Thompson. El diario El Nacional publicaba, tomado del Progreso, el texto de Facundo. En 1846 llega a Río de Janeiro, conoce y establece amistad con José Mármol, que le lee fragmentos de los Cantos del Peregrino. Se embarca a Francia en la corbeta "La Rose", el 6 de Mayo llega a El Havre y comienza su itinerario europeo, que sintetiza en sucesivas cartas y acota en el Diario de Gastos. Llega a Madrid; luego a Argel, Italia, Suiza, Alemania e Inglaterra. En el puerto Ingles de Liverpool se embarcó con destino a Estados Unidos, país en el que permaneció cerca de tres meses, además conoció Canadá. Entabló amistad con Horace Mann, educador que se caracterizó como enemigo de la esclavitud y cuya obra educativa admiraba Sarmiento. Al emprender el regreso hizo escala en La Habana, llegando a Valparaíso el 24 de febrero de 1848. Poco después se casó con Benita Martínez Pastoriza, viuda de Castro y Calvo, madre de un niño llamado Domingo Fidel, a quien adoptará como hijo, dandole su apellido. En 1850 Funda y dirige "La Crónica". Colabora en "La Tribuna". Además de su intensa labor periodística, tradujo dos manuales del francés; dirigió la primera escuela normal de Sudamérica; escribió textos escolares, cartillas y silabarios; fue miembro del cuerpo académico de la Facultad de filosofía y Humanidades; creó el Liceo con Vicente Fidel López y publicó "Educación Popular", "Viajes en Europa, África y América", "Argiropolis" (es decir Ciudad del Plata), "Civilización y Barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga" y "Recuerdos de Provincia". "Facundo" y "Recuerdos de Provincia" son dos obras singularmente notables. La primera comenzó a aparecer en forma de folletín en el periódico "El Progreso" a partir del 2 de mayo de 1845 con el título de "Civilización y Barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga". Se trata de un ensayo psicológico con partes de novela histórica y biografía. En esta obra traza, con vigorosa pluma, la personalidad del caudillo riojano. En "Recuerdos de Provincia", una de sus obras mas emotivas, la pluma de Sarmiento se suaviza hasta la ternura. En ella dedica apasionadas páginas a la evocación de su madre, una mujer tan valerosa como abnegada. Al respecto dijo el escritor Alberto Palcos: "Las personas retratadas viven, y viven para siempre. Todo Sarmiento se vuelca en el libro: bravío, altanero, empeñoso y, a la vez lleno de energía, de bondad y de ternura". Desde "El Mercurio" inició una polémica con Andrés Bello, quien no aceptaba que se introdujeran palabras de otras lenguas en nuestro idioma. También sostuvo acaloradas controversias con José J. Vallejos sobre los emigrados Argentinos, con Minvielle sobre literatura y así mismo con Pedro Godoy y Hermogenes de Irisarri. El 24 de enero de 1851 aparece el primer número de "Sud América", periódico dirigido por Sarmiento y dedicado a la política y el comercio. Al conocer el pronunciamiento del General Justo José de Urquiza contra Rosas , se embarcó en Valparaíso con destino a Montevideo, junto con Mitre y Paunero, para incorporarse al llamado Ejército Grande, convencido de que sus escritos habían influido en la decisión de Urquiza.
En 1854, hizo un viaje a Mendoza, pero fue detenido y acusado de espionaje. Aunque fue absuelto, se le pidió que abandonase la provincia. En 1855 regresó a su patria decidido a desarrollar una actividad febril, en Chile había redactado el periódico "Monitor de las Escuelas Primarias" que apareció desde 1852 hasta 1856 inclusive después de su partida. Tenía 44 años y una gran impaciencia por actuar políticamente en su país. En 1856 fue elegido Concejal por el Barrio Catedral al Norte, primer cargo político que desempeñó. Su labor, llena de iniciativas renovadoras - incluyendo su protesta porque en el municipio porteño se consideraba extranjeros a los argentinos oriundos de otras provincias -, rescataba la imagen comunal de la urbe clásica, otra vez con Tocqueville como referente. Asimismo fue designado Director de Escuelas "1856-1862". En 1857 es designado Senador en la Legislatura de Buenos Aires. En 1862 a los 51 años de edad se cumplió una de sus mas caras aspiraciones, gobernar su provincia natal, hacía poco había perdido a su madre. A poco de asumir el cargo, y secundado especialmente por sus ministros Ruperto Godoy Cruz y Valentín Videla Lima, inició un programa de obras de suma importancia y necesidad, además hizo traer una imprenta de Chile para editar nuevamente "El Zonda", creó el Departamento Topográfico; fundó una quinta Agronómica para enseñar nuevos métodos de cultivo; creó un Juzgado Comercial; fomentó la explotación minera; reorganizó la administración de justicia; estableció garantías electorales; promovió la formación de un colegio preparatorio (después Colegio Nacional); construyó escuelas y lanzó una proclama contra el general Peñaloza, El Chacho. En 1864 el Presidente Bartolomé Mitre lo designó representante de nuestro país en los Estados Unidos. Los graves problemas políticos y la lucha contra Las Montoneras le hacían difícil el conservar el cargo de Gobernador. Entre el personal que viajó a sus ordenes figuraba uno de los hijos de Mitre: el joven Bartolomé Mitre y Vedia. Llegó a Washington en 1865, un mes después del asesinato del presidente Abraham Lincoln. Allí se vinculó con destacadas personalidades, entre ellas el escritor y filósofo Emerson y el poeta Longfellow. La esposa de Horace Mann tradujo al ingles "Facundo", obra que despertó el interés de los norteamericanos, por otra parte la Universidad del estado de Michigan lo designó "Doctor Honoris Causa" y fue tanta su emoción que Bartolomé Mitre y Vedia tuvo que hablar en su nombre. En 1876 publica la revista "Educación Común" de la provincia de Buenos Aires. En 1877 es ascendido a coronel mayor del Ejército, equivalente a General de Brigada. En 1878 continúa sus colaboraciones en "El Nacional", "Tribuna", su actividad parlamentaria y en la Dirección de Escuelas. En 1879 renunció a los cargos para aceptar el "Ministerio del Interior", designado por el Presidente Avellaneda. Renuncia un mes después al descubrir la existencia de una Liga de Gobernadores opuesta al gobierno nacional. Viajó a Córdoba y a Tucumán acompañando al Dr. Avellaneda. En 1880 su imparable actividad pública y sus artículos periodísticos en "El Nacional", polémicos pero llenos de buena doctrina, dan nuevo relieve a su figura y un movimiento de juventud, Unión Nacional, proclama su candidatura a la Presidencia de la República. Es designado para hablar en la recepción de los restos del general San Martín. En 1882 por desavenencias con otros miembros del Consejo renuncia a se cargo. Participa en la polémica sobre la orientación de la escuela pública. Fue ascendido a General de División y al año siguiente viajó a Montevideo para presidir exámenes. En 1883 viaja a Montevideo dónde es recibido con gran afecto. Habla en la Escuela de Artes y Oficios y en la Escuela Normal. Publica el primer tomo de Conflicto y Armonía de las Razas en América, que dedica a Mary Mann. En un artículo que titula "Los Tres Robinson" recuerda su viaje a la Isla de Mas-a-Fuera y transcribe el testimonio -cuarenta años después- de uno de los isleños que encontró allí. En 1884 se aprueba la Ley 1420 de Educación, en la influyeron las ideas de Sarmiento, durante muchos años rigió el funcionamiento de la escuela pública argentina y el esplendor que hoy se añora. Viaja a Chile en misión cultural, para difundir el libro. Por ley del 12 de septiembre, a iniciativa del gobierno del General Roca, se dispone la publicación de sus obras, alcanzaran 52 volúmenes y un índice, estimándose que lo no publicado alcanzaría para otras varias decenas de tomos. En 1885 funda "El Censor". En 1886 publica la "Vida de Dominguito". Comienza a inquietar su salud. Viaja a Tucumán. En 1887 bajo el título "La libertad iluminando al mundo", publica en La Nación una carta a Paul Groussac, en la que le pide que de a conocer, en lengua francesa, el artículo de José Martí, publicado en el mismo diario sobre la estatua de la libertad. Sarmiento expresa su admiración por el estilo de escritor de Martí. Este al conocer el juicio de Sarmiento, a quien llama el verdadero fundador de la República Argentina, le pide a su amigo Valdés Domínguez que difunda ese texto. Colabora en "El Diario". Viaja Paraguay en busca de mejorar su salud, regresó a Buenos Aires. En 1888 continúa su labor periodística y su actitud crítica contra las escuelas extranjeras que no se adaptan a las normas argentinas. La inmigración que él, entre otros, había estimulado, se había desnaturalizado. El 8 de mayo de 1888 decidió embarcarse con destino a Paraguay en busca de un ambiente propicio para su salud, presintiendo su fin dijo: "Será Buenos Aires lo que he dicho tantas veces: la ciudad reina del sur, pero no estaré yo para ver realizados mis pronósticos...". El 6 de septiembre de 1888 su salud se agravó, sufrió un sincope, y su médico de cabecera, el doctor Andreuzzi, pidió una inmediata consulta con el doctor Hassler quien lo visitaba como médico y como amigo. En esos días concurrió el Ministro argentino en Asunción, García Merou, a quien se le informó sobre la gravedad de su estado. La Conferencia Interamericana de Educación, que se reunió en Panamá en el año 1943, decidió instruir como Día Panamericano del Maestro, el 11 de septiembre, día del fallecimiento del mas grande paladín de la cultura del continente.
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